Cosa exacerbada, a un extremo inimaginable, pero sí perceptible.

Ente extraño en el que nadie repara, pero pululea por doquier.

Masa crítica integrada al cerébro del/la mexicano/a; todo mundo lo alaba. Cualquier narrativa que sale de su esquema, se toma como afrenta.

Proclíve al racismo contra el/la diferente. Proclíve a la historia de “ternuritas”, de “cositas lindas” que han pasado aquí y allá a lo largo de la historia.

Ha llegado la traidora: chicanita lengüera o pochita de lengua suelta. ¡Aguaz!